jueves, 18 de octubre de 2012

Baila, baila, baila - Haruki Murakami


Título: Baila, baila, baila
Autor: Haruki Murakami
Año: 1988

Edición: Tusquets - Andanzas
Pág.:464
* * * *

 "No tenía nada que hacer. Nada que "debiera" o "quisiera" hacer. Me había desplazado ex profeso hasta el hotel Delfín para alejarme allí. Puesto que esa proposición fundamental que era el hotel Delfín había desaparecido, no sabía que hacer. Estaba atascado."
(pág.57)





Autor: Haruki Murakami (Kioto, 1949) estudió literatura en la Universidad de Waseda y regentó durante varios años un club de jazz. Es, en la actualidad, el autor japonés más prestigioso y reconocido en todo el mundo, merecedor de premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize. En España, ha recibido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, concedido por estudiantes gallegos, así como la Orden de las Artes y las Letras del Gobierno español y el Premi Internacional Catalunya 2011.

Sinopsis editorial: En marzo de 1983, el joven protagonista de esta novela, redactor freelance todoterreno, después de pasar días sombríos, siente la necesidad de volver a ciertos escenarios de su vida para ajustar cuentas con el pasado. Viaja a Sapporo con la intención de alojarse en el Hotel Delfín, donde años atrás pasó una semana con una misteriosa mujer que, de manera inesperada, desapareció de su lado. A su llegada descubre que han derribado el hotel y que en su lugar se alza otro, moderno y lujoso, pero su estancia allí propicia la aparición de personajes envueltos en un aura de irrealidad: una guapa recepcionista que ha vivido experiencias inverosímiles, una adolescente dotada de una aguda sensibilidad, o un antiguo compañero de colegio, ahora actor de éxito, que lo meterá en graves aprietos. Asesinatos, viajes a Hawai, pasajes a otros mundos y fiestas se suceden al ritmo de la música que suena en la radio de su destartalado Subaru. Lo cierto es que, como afirma un enigmático personaje, todo está conectado. Porque sólo se regresa al Hotel Delfín para poder empezar de nuevo.

Comentario: he leído críticas que no dejan muy bien este "Baila, baila, baila", pero yo, después de leer "La caza del carnero salvaje", me sumergí por completo en el universo Murakami y en el de su alter ego sin nombre, y no puedo más que decir que he disfrutado los dos libros. Ese no hacer nada lleno de hacer cosas, conociendo a personajes cada cual más peculiar, me ha arrastrado también a mí. No es más que mi opinión, nada objetiva, nada cualificada. Sé que no es apto para todos los gustos, pero quién consiga entrar en ese mundo, lo disfrutará. No lo recomiendo como primer Murakami a nadie; incluso diría que ni para los "no forofos" del japonés. En otra ocasión encontraremos algo más universal, como el anterior libro comentado en este blog. Hasta la próxima y felices lecturas.

domingo, 14 de octubre de 2012

Bartleby el escribiente - Herman Melville



Título: Bartleby el escribiente
Autor: Herman Melville
Año: 1853

Edición: Alianza -Bolsillo Literatura
Pág.:112
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 "- Preferiría no hacerlo - dijo, y dócilmente desapareció detrás de su biombo."
(pág.39)





Autor: Herman Melville (1819-1891) es uno de los más importantes escritores de la literatura estadounidense. Trabajó primeramente como marino, luego fue profesor, y viajó en 1841, durante un año y medio por los mares del sur en un barco ballenero, hasta que desembarcó en las islas Marquesas donde vivió un mes entre los caníbales. Cuando escapó, fue a Tahití, luego a Honolulú (Hawai). Desde 1844 dejó de navegar y se dedicó a escribir novelas relatando sus experiencias en los barcos marinos. En 1850 se radicó en Massachusetts, en una granja cerca de Pittsfield, allí cultivó una íntima amistad con Nathaniel Hawthorne, escritor que influenció a Melville. A él dedicó su obra maestra, Moby Dick o la ballena blanca (1851).

Sinopsis editorial: Pocos personajes tan insólitos en la historia de la literatura como "Bartleby el escribiente" y también pocos relatos más sugerentes que aquel al que da nombre. Marcada por una lógica propia cuyas consecuencias lleva con obstinación hasta el final y que se encarna en una suerte de resistencia pasiva, la singularidad del protagonista es, por otra parte, irreductible.

Comentario: "Bartleby es más que un artificio o un ocio de la imaginación onírica; es, fundamentalmente, un libro triste y verdadero que nos muestra esa inutilidad esencial, que es una de las cotidianas ironías del universo" (Jorge Luís Borges en el prólogo del libro). Y después del maestro, los demás callamos y disfrutamos de una obra maestra de la literatura.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mátalos suavemente - George V. Higgins

Título: Mátalos suavemente
Autor: George V. Higgins
Año: 1974

Edición: Libros del Asteroide
Pág.: 232
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 "-Necesitamos que salga de la ciudad cuanto antes.
- Bueno, tú lo invitaste a venir. Mándalo de regreso.
- No querrá irse. Necesita la pasta, está desesperado. Se ha quedado sin curro o algo así. Aunque se lo diga, no se irá.
- Hoy no puedo ponerme en contacto con él.
- No es eso. He pensado que lo trinquen."
(pág.202)



Autor: George V. Higgins nació en Brockton (Massachusetts) en 1939. Estudió en el Boston College y en la Universidad de Stanford. Después de unos primeros años dedicados al periodismo, se graduó en Derecho y ejerció como fiscal y abogado, carrera que compaginó con la de escritor y docente en la Universidad de Boston y el Boston College. Durante siete años trabajó para el gobierno en la lucha contra el crimen organizado en la zona de Boston, actividad de la que sacaría inspiración para muchas de sus novelas.
En 1970 publicó Los amigos de Eddie Coyle, que sería la primera de veintisiete novelas, y también la que le dio más fama y prestigio. En 1973 fue adaptada al cine por Peter Yates con Robert Mitchum en el papel de Eddie Coyle. Entre sus otras novelas destacan The Digger’s Game (1973), Mátalos suavemente (1974), The Rat on Fire (1981) y The Agent (1999).
Mátalos suavemente ha sido adaptada al cine recientemente por Andrew Dominik con Brad Pitt como protagonista. Es también autor de libros de cuentos y de ensayos sobre política, deporte y literatura. Murió en 1999.

Sinopsis editorial:  Jackie Cogan, sicario de la mafia de Nueva Inglaterra, es el encargado de «resolver» el atraco a una partida de póquer clandestina. Cogan, un profesional despiadado con la eficacia de un hombre de negocios y un sagaz sentido para percibir las debilidades ajenas, no se detendrá hasta localizar a los culpables y reparar el honor de quienes le han contratado.
Diálogos vivísimos, un humor mordaz y una tensión constante sostienen el suspense de una trama que se desarrolla en los ambientes criminales del Boston de los setenta, en los que se cruzan atracadores de poca monta, asesinos a sueldo, mafiosos y abogados corruptos.
Mátalos suavemente, la tercera novela de George V. Higgins, autor de Los amigos de Eddie Coyle, se publicó en 1974 y su éxito inmediato le consolidó como renovador del género negro. Su singular capacidad para plasmar con realismo la vida criminal llevaría a la crítica a calificarlo como «el Balzac de los bajos fondos de Boston». Un relato crudo y magistral de la mafia y de los hombres que aseguran su poder.

Comentario: Higgins podría ser un excelente autor teatral ya que, al menos en este libro, se basa sobre todo en los diálogos, tanto para ir construyendo los personajes como para desarrollar la acción de los mismos. Con esa base, la adaptación cinematográfica estaba cantada. Creo haber leído en algún sitio que Tarantino se declaraba admirador de la prosa de Higgins y no me extraña, ya que es un mundo en el que los personajes de Tarantino encajarían a la perfección. Pero en este caso no ha sido Tarantino el que ha adaptado la obra de Higgins a la gran pantalla, sino que la ha llevado a cabo Andrew Dominik. Desde que supe de la película y el libro, no me pude resistir al doblete de leer el libro y ver la película. En este caso y como excepción que confirma la regla, si el libro no está mal, la película está mucho mejor.

PELÍCULA

Título: Mátalos suavemente (Killing them softly)
Año / País / Min / Ver. : 2012 / Usa / 104' / Doblada
Director: Andrew Dominik
Reparto:  Brad Pitt, Scoot McNairy, Ben Mendelsohn, Richard Jenkins, James Gandolfini, Ray Liotta

Sinopsis: La mafia se siente amenazada cuando unos desconocidos asaltan a los asistentes a una partida de póker. Los capos acuden al investigador Jackie Cogan (Brad Pitt) para encontrar a los culpables, responsables de una serie de robos a casinos protegidos por los propios mafiosos. Sin embargo, la misión de Cogan se complica entre indecisos, estafadores de segunda, asesinos cansados... y la situación comienza a degenerar poco a poco. (FILMAFFINITY)

Comentario: Brad Pitt no es santo de mi devoción pero he de admitir que aquí realiza un buen papel. La materia prima es buena pero la recreación que hace el director Andrew Dominik del mundo del hampa del Boston de los 70 es para quitarse el sombrero. Sobretodo si tenemos en cuenta que ambienta la película en otra época de crisis, el otoño del 2008, en plena precampaña de las elecciones presidenciales de los USA, de las que saldría ganador Barack Obama. Es igual lo que diga la radio y las imágenes que aparezcan en el televisor, todo respira años 70: la música, las chupas de cuero, los coches de los protagonistas...Tres cosas que no hay que perderse: un par de escenas cinematográficamente muy potentes (Russell flipado y el asesinato desde el coche), todas las apariciones de James Gandolfini (se come a cualquiera que se ponga por delante) y el monólogo final de Brad Pitt en el bar.

Mención aparte y extraordinaria merece una estupenda banda sonora con joyas como "the man comes around" de Johnny Cash que abre la película, "money (that's what I want)" de Barret Strong o "love letters" de Ketty Lester. Disfrutad de la película, os la recomiendo.(* * * *)


 

domingo, 7 de octubre de 2012

Nueva York, poetas y 'martinis' - Fernando Gamboa

Columna publicada en el suplemento Babelia del 06 de agosto de 2011

A pesar de haber estado ya en varias ocasiones, jamás he logrado tener familiaridad con Nueva York -ni con ningún otro lugar de Estados Unidos, dicho sea de paso, no sé por qué-, y tal vez por eso, cuando la evoco, sigue siendo para mí mucho más fuerte su extraordinaria imagen literaria y cinematográfica que la de mi experiencia directa. Esto ha sido siempre así, aunque después de mi última visita, hace algunas semanas, algo empezó a cambiar.

Permítanme que les cuente una historia.

Precisamente por no tener familiaridad con la ciudad -y pocos amigos-, lo que hice al llegar a Nueva York y tener algo de tiempo libre fue seguir las referencias literarias, y así llegué al hotel The Algonquin, leyendo a Dorothy Parker, quien escribió este bello poema: "Me gusta beber un martini, / dos como máximo. / Después del tercero estoy debajo de la mesa, /después del cuarto debajo de mi anfitrión". En uno de los bares del hotel, estilo art nouveau y con frescos que recuerdan la famosa "Mesa Redonda" de los años veinte, por la que pasaron personalidades como Herman Mankiewicz y Harpo Marx, y donde Harold Ross inventó The New Yorker, me tomé los dos martinis rituales, fiel al poema -cada uno costaba 19 dólares-, ¡y qué martinis!

Luego, envalentonado por los cócteles -que, según una de las hipótesis, fue inventado en el desaparecido hotel Knickerbocker de Nueva York por un barman italiano de estrafalario nombre, Martini di Arma di Taggia- me fui a darle gusto a otro de los placeres de la vida, que es mirar libros viejos, de segunda, y para eso el mejor lugar es la librería Strand. Antes de entrar, sobre el andén de Broadway, vi que habían dispuesto decenas de cajas de libros al precio de un dólar, sin duda los de menor valor, y mirando aquí y allá encontré un libro de poemas de Catulo traducidos al inglés, en realidad una edición bastante banal, Grove Press, 1956. Entonces recordé mis esforzados estudios de latín, cuando estudiaba Filología en Madrid, hace 25 años, y empecé a leer al azar, con la vaga idea de recordar alguno, cuando, de repente, entre dos páginas, apareció algo, una hoja doblada en cuatro, así que la abrí, sorprendido, y encontré un texto mecanografiado, era un poema, escrito tal vez con una vieja Remington -me pareció reconocer el tipo, que usé alguna vez-, un poema cuyo título era 'Para Ann', firmado a máquina por Marya Gregory, y de nuevo firmado a mano con el nombre Marya Zaturenska, y fechado en 1956.











(Foto: Manel) Es también la imagen que utilizo de fondo de escritorio en mi twitter @manel2071


El poema era una elegía a una amiga, Ann, probablemente para el día de su cumpleaños, y el hecho de que el poema se encontrara en el libro de Catulo -lo vi de inmediato- obedecía a que el traductor de los poemas era Horace Gregory, marido de Marya Zaturenska, lo que me llevó a concluir que esa misma noche de 1956 los Gregory, Marya y Horace, llevaron cada uno un regalo, él su libro de traducciones recién editado (1956) y ella una elegía, escrita a propósito para esa noche, y que Ann, en medio de sus amigos, debió recibir con alegría y sin duda leer, puede que en voz alta, para luego poner la hoja entre las páginas del libro de Catulo, el otro regalo de esa noche. Lo curioso es que debajo del poema mecanografiado hay una anotación escrita a mano que dice: "Los Gregorys, Marya y Horace, donde Ann y mis buenos amigos". Doblé la hoja, la volví a meter al libro, lo pagué (con su valioso tesoro) y me fui a mi hotel, eufórico, e investigando supe que Marya Zaturenska era una poetisa neoyorquina nacida en Ucrania, en 1902, emigrada a Nueva York a los 7 años, autora célebre en esos años, amiga y compañera de militancia de Dorothy Parker.

Y más tarde, bebiendo otros martinis en un extraño bar de Chelsea, servido por una joven mesera que, por increíble que suene, tenía frases de Kurt Vonnegut tatuadas en los brazos, en fin, más tarde, decía, no me pareció imposible que uno de los mencionados "buenos amigos" fuera la misma Dorothy Parker, y tampoco que la fiesta de cumpleaños se haya podido celebrar en el bar del hotel The Algonquin, donde había estado horas antes, una fiesta a la que llegué, si se me permite, con 55 años de retraso y sin haber sido invitado, gracias a un extraño hallazgo en un libro. Pero ¿quién es la misteriosa Ann del poema? Bueno, para saberlo habrá que escribir algo más largo.

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) es autor, entre otros libros, de Necrópolis (La Otra Orilla), El síndrome de Ulises y Los impostores (ambos en Seix Barral).

jueves, 4 de octubre de 2012

La caza del carnero salvaje - Haruki Murakami


Título: La caza del carnero salvaje
Autor: Haruki Murakami
Año: 1982

Edición: Anagrama - Compactos
Pág.: 329
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 "El edificio de cinco plantas, daba la impresión de ser una gran caja de cerillas puesta estúpidamente de pie. Al acercarse, no parecía antiguo, pero sí lo bastante viejo para llamar la atención. Seguramente, ya era viejo cuando lo edificaron.
Así era el Hotel del Delfín"
(pág.176)



Autor: Haruki Murakami (Kioto, 1949) estudió literatura en la Universidad de Waseda y regentó durante varios años un club de jazz. Es, en la actualidad, el autor japonés más prestigioso y reconocido en todo el mundo, merecedor de premios como el Noma, el Tanizaki, el Yomiuri, el Franz Kafka o el Jerusalem Prize. En España, ha recibido el Premio Arcebispo Juan de San Clemente, concedido por estudiantes gallegos, así como la Orden de las Artes y las Letras del Gobierno español y el Premi Internacional Catalunya 2011.

Sinopsis editorial:  Un desencantado treintañero, superviviente de su propia juventud, tiene con un socio más o menos alcohólico una pequeña agencia de publicidad y traducciones. En una de sus campañas publicitarias ha publicado una fotografía que lo pondrá en el punto de mira de un poderosísimo grupo industrial, verdadero imperio económico y también político. Y a partir de aquí, se verá lanzado a una ardua investigación, digna de las mejores novelas policíacas americanas: antes de un mes debe encontrar el lugar donde fue hecha la fotografía y el animal que aparece en ella. Si no lo hace le convertirán en un paria en su propia sociedad. El lector, junto con el protagonista, se internará en esta búsqueda del carnero mítico que, cuando es mirado por alguien a quien él elige, posee al espectador. Un carnero que –dice la leyenda– se apoderó de Gengis Khan y que tal vez no sea más que la encarnación del poder absoluto.

Comentario: de Tokio a Hokkaido persiguiendo a un carnero. Una búsqueda de un carnero al que se une la propia búsqueda vital de un treintañero, con ningún aliciente en su vida y al que solo esa búsqueda le sacará de una atonía que no le conduce a ningún lugar. Hotel Delfín, el rata, esa chica de ida y vuelta que le acompaña, el hombre carnero, el doctor ovino...el universo de Murakami no te dejará indiferente. Este libro sería una primera parte del estreno literario de este otoño de Murakami "baila, baila, baila", por lo que si quereís leer esta novedad de Tusquets, el carnero es de lectura recomendada. Y sí no, también. Disfrutarlo.